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El León

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Con el corazón de Don Bosco

Una Casa Salesiana presenta un constante desafío. No sólo por lo que hay que hacer, sino mucho más profundo, por lo que queremos ser.

La fidelidad al sueño de Don Bosco nos interpela en el seguimiento de Jesús amando a los jóvenes, esta es nuestra identidad y nuestra permanente conversión. Estamos en camino, felices de estarlo, pero somos conscientes de que siempre se puede ser mejor.

Lejos de desanimarnos, nos alienta a crecer ya que no buscamos “perfeccionarnos” sino intentar vivir cada vez mejor un carisma.

En esta Casa hay un lugar para todos. A través de la Obra Escolar (Nivel Inicial, Primario, Secundario), a través de múltiples tareas y presencias: Proyecto Social, Movimiento Juvenil Salesiano y oratoriano, Familias Animadoras, Parroquia, Centro de Formación Profesional. Servicios como juegoteca, merendero, ateneo… Múltiples actividades que reflejan nuestra presencia, nuestro estilo, nuestros deseos y búsquedas constantes de respuestas.

Animar, sostener la vida de una Casa nos coloca en el camino de la comunión y somos conscientes de que es más fácil declamarlo que vivirlo. Cada decisión, cada paso que damos nos cuestiona sobre la comunión, la mirada común, el esfuerzo conjunto y es aquí donde todos estamos llamados a dejar afectar nuestra mirada por el proyecto de Jesús.

Trabajar para mi pequeño grupo es llevar adelante un proyecto personalista, trabajar desde mi grupo, a través de la Casa para vivir un carisma, es el sueño que día a día queremos profundizar.

Que la Casa sea un verdadero hogar, cálido, seguro, festivo, celebrativo depende de cada uno. Absolutamente nadie es indispensable y absolutamente nadie es relativo. La comunidad es el reflejo de cada uno de sus miembros, somos como Casa lo que cada uno quiera ser como persona por ello la medida de nuestro amor y de nuestra alegría son los indicadores que muestran la realidad de nuestra casa.

La comunicación es indispensable para encontrarnos y conocernos. A través de ella podremos tomar más conciencia de todo lo que hacemos juntos, de cuáles son nuestras necesidades y logros, podremos potenciar nuestros esfuerzos y acompañarnos en el camino. La comunión se profundiza con el abrazo y el trabajo compartido y allí veremos que en nuestro sueño no hay nada de virtual…

Equipo directivo de la casa